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Un infarto se puede definir como la necrosis (o muerte de las células) de un órgano o parte de él por falta de riego sanguíneo debido a una obstrucción o estenosis (estrechez) de la arteria correspondiente. Comúnmente llamamos infarto al infarto agudo de miocardio (músculo cardiaco), aunque le puede ocurrir a cualquier órgano. Hoy hablaremos de la regeneración celular en el caso de los corazones infartados. Un nuevo estudio liderado por el doctor Álvaro Merino.

 

Regeneración celular parcial de corazones infartados

El servicio de Cardiología de la Clínica Rotger ha liderado un estudio gracias al cual se ha conseguido la regeneración celular parcial de un corazón infartado en una persona adulta. Esta es una gran noticia, ya que en el caso de los adultos, el músculo cardíaco tiene una capacidad limitada para regenerarse después de una lesión causada por las secuelas de un infarto. El doctor Merino afirma que esta técnica está basada en que la célula precursora actúa por un mecanismo paracrino. Esto significa que mediante la producción de sustancias parece que podría estimular la generación de células nuevas. Aumentando así el miocardio viable, e induciendo la proliferación de miocitos (fibra muscular) residentes en los bordes de la cicatriz.

El estudio en cuestión demuestra que la inyección intracoronaria de células madre mediante cateterismo logra una recuperación completa de los bordes y una regeneración parcial de la contractilidad del núcleo del infarto. Según declara Merino:"Con este trabajo de investigación se ha demostrado en que la regeneración de la zona infartada es suficiente para prevenir la deformación ventricular. Preservando así, la contractilidad del corazón”.

Se ha verificado que en 16 pacientes se ha logrado reducir la zona infartada. Además de disminuir la cicatriz y mantener el volumen diastólico del corazón. Así como una mejora del grosor sistólico de los segmentos del área de infarto. Según datos de la Fundación Española de Corazón (FEC), en España se producen 50.000 infartos cardíacos al año. Este estudio podría cambiar la forma de vida de muchos afectados por el infarto. Estaremos pendientes de su evolución.

 

Fuente: Vozpopuli, a 27 de Octubre de 2020