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El Instituto de Inmunología de La Jolla (LJI), en Estados Unidos, ha rastreado unas extrañas células madre que generan neutrófilos en la médula ósea humana.

En 2018, el Hedrick Lab informó sobre el descubrimiento de un grupo de células madre "progenitoras" que daban lugar a neutrófilos maduros. El único trabajo de estos progenitores era generar neutrófilos. Pero también parecían promover el crecimiento tumoral. Los investigadores creían que la detección de estos progenitores podría ayudar a los médicos a detectar mejor los casos de cáncer temprano. Pero primero, el equipo necesitaba saber mucho más sobre el desarrollo de neutrófilos.

Esta nueva investigación ha aportado mucha información importante. Gracias a ella se podría intervenir en enfermedades en las que el desarrollo de neutrófilos falla. Como en el caso del cáncer y el covid-19. Durante el estudio se utilizó una herramienta llamada citometría por tiempo de vuelo (CyTOF, por sus siglas en inglés). Esta sirve para distinguir estas células raras de otros tipos de células progenitoras inmunes.

Por otro lado, gracias a la nueva investigación, los investigadores identificaron más marcadores proteicos específicos en esta superficie de células progenitoras tempranas. El descubrimiento de estos marcadores de proteínas ha sido muy importante. Hasta ahora, los científicos usaban pocos marcadores para rastrear los neutrófilos y su evolución. Este estudio aporta a los científicos marcadores específicos para rastrear su desarrollo desde el primer momento.

 

¿Qué son exactamente los neutrófilos?

Los neutrófilos son un tipo de glóbulo blanco que ayuda a combatir infecciones. Lo hacen ingiriendo los microorganismos necesarios y segregando enzimas que los destruyen. Son leucocitos de tipo granulocito y es el tipo de leucocito más abundante de la sangre en el ser humano. Pero no siempre se trata de algo positivo, ya que los niveles altos de neutrófilos inmaduros en el torrente sanguíneo pueden ser un signo revelador de cáncer o un biomarcador de coronavirus.

Los neutrófilos han resultado muy difíciles de estudiar hasta ahora. No se mantienen bien fuera del cuerpo. Y las células madre que las producen son aún más complejas de investigar porque solo viven en la médula ósea.

"Necesitamos estudiar este fenómeno más a fondo para ver si estos neutrófilos se pueden vincular al pronóstico del caso o si pueden ser un objetivo farmacológico para COVID-19", declara Huy Dinh, un exasociado postdoctoral de LJI que dirigió el estudio con la profesora Catherine C. Hedrick.

"Conocer la célula más temprana que da lugar a los neutrófilos es realmente fundamental para tratar de apuntar y controlar estas células -señala Hedrick por su parte-. Pero todavía no sabemos exactamente cómo hacerlo".